Costi di spedizione € 12 | GRATUITO da € 99
0

Gastos de envío Península 3,99€
GRATIS a partir de 38€

¿Conoces los tipos de memoria?

En la memoria guardamos nuestros conocimientos y vivencias. A veces de forma consciente y otras de manera involuntaria.

Usamos la memoria constantemente. Para acordarnos de los detalles del día a día o de aquellas cosas que ocurrieron hace tiempo.

Por ejemplo, el nombre de la persona que acabas de conocer o que el coche de tus abuelos era rojo.

¿QUÉ ES LA MEMORIA?

La memoria es la capacidad de retener y recordar acontecimientos del pasado

Se forma gracias a la repetición de conexiones neuronales.

Al igual que la musculatura, el cerebro y la memoria se van formando con el paso de los años. Pero a partir de cierto punto empieza a atrofiarse. 

Las conexiones neuronales se deterioran con el envejecimiento y nuestra memoria empeora. Empezamos a tener dificultad para recordar nombres y detalles.

Además, hay ciertos factores negativos que pueden afectar a nuestro cerebro y a nuestra memoria.

Un estrés constante o un estado bajo de ánimo son situaciones que afectan a los niveles hormonales de cortisol y serotonina que perjudican la comunicación de las neuronas.

Una mala salud por el consumo de tabaco, alimentos procesados, hipertensión y carencias de vitaminas y minerales también afectan a nuestras neuronas y por lo tanto a nuestra memoria.

Por su parte, adoptar hábitos saludables potenciará tu memoria, retrasando los fallos asociados a la edad. 

Y entrenar la memoria diariamente te ayudará a mantener el cerebro activo y facilitará la creación de nuevas conexiones neuronales trabajando su plasticidad.

El término memoria se usa para hacer referencia a varios tipos de memoria

Simplificando, podemos separar la memoria a largo plazo y a corto plazo.

MEMORIA A LARGO PLAZO

La memoria a largo plazo recopila todas las cosas que conocemos y sabemos hacer debido a los acontecimiento que han sucedido en nuestra vida.

Podemos diferenciar:

  • La memoria semántica. En ella se almacenan y manipulan los conocimientos generales, símbolos y conceptos. Normalmente no recordamos dónde ni cuándo aprendimos estos datos, pero las respuestas están en nuestro cerebro. Esta memoria es necesaria para el lenguaje.
  • La memoria procedimental. La información se guarda de forma inconsciente o no intencionada e incluye las habilidades motoras. Algunas de estas destrezas son recordadas sin necesidad de practicarlas, como montar en bicicleta; otras, como tocar la guitarra, pueden olvidarse. También se la conoce como memoria implícita o habitual.

MEMORIA A CORTO PLAZO

La memoria a corto plazo también llamada retentiva, es temporal. Tiene una capacidad limitada de almacenamiento antes de saturarse.

Podríamos decir que es como la memoria RAM de un ordenador. Almacena los datos que está utilizando.

Dicen que podemos retener un promedio de 7 cosas no relacionadas entre sí durante unos minutos.

La memoria a corto plazo se usa constantemente mientras hablamos, pensamos y hacemos cosas. Por este motivo también se la conoce como memoria funcional o memoria de trabajo.

ACTIVIDADES PARA ENTRENAR LA MEMORIA

Existen muchas formas de entrenar la memoria. Actividades sencillas y cotidianas que te ayudarán a ejercitar tu cerebro y mejorar tu memoria. Veamos algunos ejemplos:

Viaja. Visitar y conocer lugares y culturas nuevas estimula nuestra curiosidad que mantiene una estrecha relación con la memoria.

No es necesario hacer largos y costosos viajes a exóticos lugares. Tenemos un enorme patrimonio cultural e histórico, así como increíbles pueblos y ciudades por descubrir a nuestro alrededor.

Estudia o practica un idioma extranjero. Hablar dos o más idiomas parece proteger el deterioro cognitivo. 

Leer. La lectura nos permite vivir nuevas experiencias en nuestra imaginación y favorece el pensamiento abstracto y la atención. Tienes multitud de géneros para elegir.

La actividad física. Parte de nuestro cerebro se encarga de las funciones motoras. El ejercicio fomenta esta área y crea nuevas conexiones neuromusculares.

Medita. Los estudios concluyen que la meditación mejora la concentración y reduce el estrés. También se relaciona con la eficiencia de los recursos mentales y con la memoria.

Duerme. La falta de sueño perjudica la regeneración de los procesos cerebrales asociados con el aprendizaje. Durante el sueño, el cerebro aprovecha para reposar toda la información recibida a lo largo del día.

Para dormir bien, asegúrate que tu habitación esté lo más oscura posible y sin ruidos.

EN RESUMEN

La memoria almacena nuestros conocimientos y vivencias en nuestra cabeza.

La memoria a largo plazo nos permite recordar aquellas cosas que forman parte de nuestra vida cotidiana como andar o hablar y las que hemos aprendido a lo largo del tiempo como tocar un instrumento o un idioma.

La memoria a corto plazo es temporal y sirve para retener información que estamos utilizando. Por eso se le llama también memoria de trabajo.

La memoria se ve afectada por el envejecimiento y por el deterioro de la salud.

Por suerte, también es posible entrenarla y desarrollarla a través de ejercicios y actividades que fomenten la actividad cerebral.

Si quieres saber cómo andas de memoria a corto plazo, puedes hacer una prueba con este test inspirado en el RAVLT (Rey Auditory Verbal Learning Test). 

Y ya que hablamos de memoria, ¿te acuerdas del color y el instrumento musical que hemos mencionado en el artículo?

Espero que a partir de ahora seas consciente de la importancia de entrenar la memoria y le dediques un ratito al día.

¡Tu salud te lo agradecerá!


¿Te ha gustado el artículo? Únete a la tribu y estarás al día de nuestras publicaciones y descuentos especiales. ¡Ya somos más de 60.000!


¡Comparte este artículo, gracias!


Più antica pubblicazione Ultima pubblicazione